Grits de Cheddar

Cremosos, sabrosos y ricos con queso cheddar Tillamook, estos grits toman una hora pero casi nada es trabajo activo. El queso entra al final y mantiene la textura suelta y brillante.
Ingredientes
- 390 g (2 tazas) de grits molidos en piedra
- 1.9 L (8 tazas) de agua o caldo de pollo
- 113 g (4 oz) de mantequilla sin sal
- 113 g (4 oz) de queso cheddar Tillamook, rallado
- Sal y pimienta al gusto
Instrucciones
- 1Llevar el agua o el caldo de pollo a ebullición en una olla de fondo grueso.
- 2Incorporar los grits batiendo en un chorro lento y constante.
- 3Reducir el fuego al mínimo. Cocer a fuego lento, revolviendo cada 5-10 minutos, por 1 hora hasta que estén espesos y cremosos.
- 4Retirar del fuego. Agregar la mantequilla y el queso y revolver hasta que se derritan y se incorporen por completo.
- 5Sazonar generosamente con sal y pimienta. Servir de inmediato.
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Nota de cocina
Mantener el fuego bajo y revolver con regularidad, los grits se pegan y se queman en el fondo si se dejan sin vigilar aunque sea unos minutos a fuego medio.
Por qué funciona esta receta
Una hora completa de cocción a fuego bajo deshace los grits en una base verdaderamente cremosa. Usar caldo en lugar de agua simple da una base más sabrosa y rica antes de que siquiera entren la mantequilla y el queso.
Hazla tuya
- Agregar una pizca de cayena para un poco de picor bajo el queso
- Incorporar un puñado de jalapeños rostizados para una versión picante y ahumada
- Usar queso cheddar blanco añejo para un sabor de queso más limpio y marcado
Se sirve mejor con
Junto con camarones, champiñones sofritos o una proteína braseada lentamente. También buenos como base para un plato de huevo estrellado y gravy.
Qué hacer con las sobras
Los grits se endurecen conforme se enfrían. Recalentar con un chorro generoso de agua o caldo a fuego bajo, batiendo hasta que queden tersos. O rebanar los grits cuajados y freírlos en la sartén con mantequilla para una torta de grits de orillas crujientes.
Maridaje
Una cerveza fría estilo sureño o una copa de vino blanco seco. Ambas funcionan junto con la riqueza del queso sin competir.